6.6.09

Sin aditivos ni colocantes artificiales

Me apasiona la gente verdadera, me gusten ó no.
Sólo he tenido la oportunidad de encontrarme con unas pocas personas de las insertadas pero sin aditivos y es que estamos todos taaaan socializados. Lo políticamente correcto es eso, correcto, pero cómo aburre.



Tengo una compa de trabajo, por ejemplo, que es la cuadriculez absoluta empotrada en un cubo perfecto de 2,34 x 2,34.
Tanto tanto que no entiende por qué la gente le da dinero a los pobres cuando el presupuesto nacional ya tiene partidas presupuestarias para atenderlos. Lo dice absolutamente en serio, no sé a qué viene esa cara que pones.
Sin el zoom distendido que permite la jerarquía paralela resultaría extenuante y aún así a veces produce cortocircuitos en mi mente filosóficamente dispersa. Pero no deja de ser apasionante.
Me quedo de ella con el pasmoso potencial de simplificar las cosas.

Barbie Arela es otro ejemplo magnífico. Como prueba de su adorable ensueño perpetuo he puesto la foto de su mascota que traía al Taller para que le diera el aire, dejándola corretear alegremente por la mesa de dibujo. Ante el toque de atención contestaba con su voz rosa ella sabe bien donde termina la mesa, así que no hay peligro. Lo único son las pelotitas que va dejando por el camino, es tan tragona.
Me quedo de ella con la capacidad de sobrellevar envuelta en nubes de pink algodón la adversidad que la visitaba cada día. Sospecho que cuando nació, se quitó inmediatamente el pan bajo el brazo que no le pegaba para nada con el oso de su pelele y que ya luego sustituyó por sus miniminifaldas y sandalias de tacón de vértigo color rico chicle como no.

Recuerdo que descolocaba totalmente a los profesores. ¿Qué es eso que se oye? ¿Un gato? preguntaba atónita la profe de materiales. Era su móvil rosita con incrustaciones de strass que maullaba insistentemente. Lo que la delataba era la impertérrita postura aristocrática que mantenía mientras desviaba el chaparrón. Entonces, ¿eso que le ponen a los pobres perritos muertos que dejan tirados en la calle es cal ó escayola?.

Apasionante Arela, cuántos buenos ratitos me dejó. Ahora sé que vuela trás sus sueños, ilustrando las mil y una maravillas que salen de su linda cabeza de chorlito y lo digo con todo el amor del mundo. Eso sí, compartiendo pupitre con otros chicos melenudos que no sé por qué visten ropa rota.

Deseo que la vida deje en mi camino más especímenes curiosos que distraen de tanta pose.

3 comentarios:

  1. cuadriculada y "pluscuamperfecta" vaya especimen...y la lady in pinki, ve "la vie en rose"; sin duda alguna es la más feliz de todos. Fermín

    ResponderEliminar
  2. Mi padre solía decirme:

    "Solo alguien con un cerebro obtuso podría vestirse con pantalones rotos como tú. Ánda, sácatelos y vístete como un joven decente..."

    Me sonrojo al recordarlo, pero tu tranqui que eso fue hace más de veinte años.
    Pocos años después me casaría con la Barbie cuadrada que miraba solo su mundo rosa y cuadrado.
    Tranqui que me divorcié hace más de diez años.
    Ojalá luego de un tiempo no tenga nada por el estilo que contarte.

    Y uno nunca deja de aprender...

    Besos princesa ;)

    ResponderEliminar
  3. Lo mejor es que cualquiera de nosotros puede ser un especímen para otros.
    Claro que es muy posible que nunca nos enteremos, pena (a no ser que lo leas en un blog de esos que escriben los raritos ajajaj).
    Viva la diferencia, no?

    ResponderEliminar

sumas