22.6.19

?

Imagina un cuerpo desnudo










De piel blanca










Con patas peludas


8.6.19

Hola amor


La casa ha estado muy silenciosa sin ti. Como a mí me gusta. Igual vivir sola no es ese infierno que tantas veces reproduce mi cabeza. Tenemos que separarnos más, pero yo de este lado, el de la soledad que suele ser el tuyo. Lo cierto es que me siento bien con estos nuestros vecinos pajaritos de compañía y algo sorprendida por ello “Puedo vivir sin ti pero elijo estar contigo”, dijo alguien que me viene a la cabeza. Me estoy haciendo un máster en esto de las despedidas, las ausencias y los desapegos y no sé si sacar notable es bueno o malo. Claro que quizás esta chocante paz que siento es porque estoy entretenida preparando tu plato favorito y oliendo la chaqueta que dejaste en su nositio. O quizás también porque sé que ya en un rato voy a recoger al aeropuerto tus ciento veinticinco hercios de voz y tus silbidos. Puede ser. Quizás.



1.6.19

La edad perfecta


Me la encontré a la salida del cine y nos alegró mucho reencontrarnos pues les había perdido la pista desde el Instituto. Tiene veintiocho años. Se la veía muy bien con su pelo color violeta. Me dijo que Carolina tiene cuarenta y dos y Elena treinta y siete. Le conté que tal como saltaba a la vista, yo continuaba cumpliendo años porque aún no había encontrado la edad perfecta. Nos dimos los teléfonos y un beso.



19.5.19

La madre que cría mariposas


Su niña adolescente de pelo azabache murió hace cuatro meses y ella es ahora el retrato de la más profunda tristeza.
En uno de nuestros cafés diarios le pregunté qué hacía para expresar tanto dolor. “Criar mariposas monarcas” me dijo.
Tengo una atracción peculiar por las mariposas pues me han pasado cosas curiosas con ellas, así que me encantó su terapia.

Se abastece continuamente de asclepias, pues las orugas son tan voraces que dejan el jardín arrasado en cuestión de días. Las observa cuando buscan desesperadas el mejor sitio para colgarse y ponerse en posición de jota para la extraordinaria transformación y las atiende cuando por fin eclosionan en tan bella forma de la naturaleza.
“Esta que me visita cada día ya es viejita, mira las alas desconchadas por todas sus aventuras, incluso fíjate que lleva un hilo de telaraña prendido a sus alas”.
Nuestros ratitos se convierten en una fascinante escapatoria.

El otro día, limpiando las malas hierbas en un sitio muchas veces limpiado anteriormente, me cuenta que algo brillante llamó su atención. No se lo podía creer. Era un pendiente perdido hace muchísimo tiempo en forma de osito, regalo de bautizo de su niña. “Yo también te quiero tantísimo”. Ahora lo lleva colgado del pecho engarzado en un corazón.


Creo en pocas cosas y entre ellas no está Dios, pero estoy convencida de que todo en el universo está relacionado y los milagros suceden -cursilería dentro- cuando miramos con los ojos del alma.

6.4.19

Memoria selectivérrima



Dicen que la felicidad consiste en tener mala memoria y va a ser que sí.

Mis primeros recuerdos son de los ocho-nueve años, de ahí para atrás naíta: Así como imagen, mi profesora de cuarto con su bata de cuadros de vichy rosa y blanco escribiendo en la pizarra. Y así como batiburrillo, mi muñeco de trapo con pelo erizado azul que se reían de él. La melena rizada de mi querida amiga Anabel y el pan con chocolate de mi amiga Celia, con la que tuve una pelea de agarrarnos de los pelos a la salida del cole y vino un poli a separarnos -pero empezó ella que me tiró de las trenzas eh.
Mi libro de cuentos de Hans Christian Andersen con sus bellas ilustraciones y los recortables que yo misma me hacía copiando a la reina de las Nieves. El siroco, que pegaba la arena a mi polo de hielo y Vela, que era el apellido de aquel chico moreno que no tiene cara. Poco más de tan pequeña, el resto lo recuerdo por las fotos.

Pues con todo, así mismo. ¿Recuerdas cuando fuimos a? NO. ¿Recuerdas aquella vez que hicimos? NO. ¿Fulanita, la hermana de Ciclanita, recuerdas? NO.

A veces mis amigas, mi familia, me sorprenden gratamente recordando anécdotas. ¿Yo hice eso? Vaya, no lo hice tan mal. Y otras veces me sacan los colores. ¿Yo dije eso? Tierra trágame.

Memoria selectivérrima. Y creo que no está tan mal oye.

24.3.19

oh oh

He descubierto el Plotaverse, un aplicativo que le da movimiento a las imágenes. Ahora sólo me queda trastear para poder publicar imágenes en movimiento sin que me tupan a publicidad por no pagar jeje



17.3.19

Un paseo por tu mente


Una bandada de estorninos viene a recibirme y los persigo embelesada hasta donde el cielo se torna naranja. En el horizonte, una nube gris impresionante va tomando forma cuando de repente todos los relámpagos del tiempo caen sobre un mismo punto. Los truenos tararean Conquest of paradise. Las gotas de lluvia chapotean en un charco de risas alejando el susto y yo me empapo de ricas carcajadas. Un rayo de luz extiende su brazo y me da un globo. Subo y subo y subo hasta que la ciudad no es más que un punto gris lleno de luces amarillas que se encienden y se apagan. Me balanceo entre la admiración y la tristeza lejos del mundanal ruido. La falda de mi vestido, enamorada, baila una bachata con el viento. De un impulso alcanzo a agarrarme a tus pestañas y una lágrima azul me arrastra hasta el mar de las palpitaciones. Se seca mi pelo con suspiros de tramontana. Dejo la ropa de los delirios, tomo resuello y parto desnuda de mí.


9.3.19

Sacador de fotos


Esa mañana, como todas desde que sufrió el ictus, fue a caminar por la playa. Se descalzó y dejó que las olas de la orilla le refrescaran los pies como tanto le gustaba a María. Clic. Al sentarse en un escalón para secarse, vio un corazón hecho con caracolas iguales a las que María coleccionaba. Clic. Apenas llegó a la terraza del bar, el camarero apareció con su cortado y la prensa. Hoy le había dibujado con la espuma de la leche una carita sonriente como la del pin que llevaba María en la mochila. Clic. “Capricornio. No busques más, lo que ocurrió ya es pasado así que intenta avanzar. Acuario. Una paz inusitada te hará entender muchas cosas”. Clic. Pagó con calderilla, se levantó y fue hacia el paso de peatones. El monigote del semáforo estaba en verde para él como el día que cruzó María. Clic.Clic.Clic.Clic.



8.3.19

8M


3.3.19

Crac


Iba con la cabeza en la mano. Y esto es lo que pasa, decía susurrando su boca, cuando las alas tiran hacia el cielo y el ancla te sostiene.



24.2.19

Cuándo


Cuál será el último baño en la playa, cuál el último clímax, cuándo la última carcajada. Tu palabra cuerda, mi mirada loca. El verso final.



17.2.19

Así

Amaga colorín en el horizonte. Y yo que estoy bien así.
Con mi rojo, con mi gris.


16.2.19

Nada de nada

Atiende. Voy a hacer magia. Nada por aquí. Nada por allá.


2.2.19

Tienes que ser buena

Mis demonios son buena gente: La lucha librada fue con mis ángeles


20.1.19

The end

Tibio sol

acaso no es pronto para intuir con miedo el descalabro final

te irás esfumando con la edad



4.1.19

Relieves


Tu bíceps erecto. Tus hombros generosos. Tu silueta escarpada. 

Me gustan los relieves








22.12.18

15.12.18

He vuelto a caer pardiez


El estrés no es sólo algo impuesto por los demás. Es uno mismo el que se deja arrastrar. Al estrés hay que decirle que no desde que asoma. “No lo hago” “No puedo” con palabras o con actitud, da igual. El mundo sigue. Y si lo hago, estas son mis condiciones; si no, no cuenten conmigo. Tururú.

A ver si escribiéndolo aquí no se me olvida otra vez.

¿Recuerdas cuando éramos pardillos y nos estresábamos?

9.12.18

La Palma


Suenan las campanas en Garafía. Una...dos...tres...hasta diez. A lo lejos una voz con megáfono “hay chicharros, sardinas y peto”. No se oye nada más. No se ve a nadie más.
Me dicen que esto está lleno de jubilados alemanes. No me extraña. No es mal lugar para olvidarse del mundo...

A ver si encuentras las casitas de los alemanes

Mira cuántos plátanos están haciendo para ti

Ahí me jinqué un escaldón de gofio con mojo verde




1.12.18

Una cosa



Te voy a decir una cosa. Luego ya tú tomas tus propias conclusiones y haces lo que quieras como si te lo tomas a mal y quieres dejar de hablarme e ignorarme para siempre me dolerá y estaré un tiempo triste pero estás en tu derecho de hacerlo y yo en mi derecho de decirlo que tampoco hay que tomárselo todo tan a la tremenda madre mía que exagerao

25.11.18

Un cumple más o un cumple menos?


Quizás este día sirve para que las hojas del calendario que pasan a una velocidad de vértigo hagan un frenazo en seco y me pare a pensar que qué bueno que no sepa la fecha en que voy a morir, o qué rico que caiga en domingo para no quitarme el pijama, o qué regalo tan especial me ha dado la vida contigo. Claro que todo ello ha sido con la predicción de lluvia, pero con el cacho sol que acabo de ver al salir a la terraza que ha salido para mí, creo que me voy a regalar el alquiler de un par de hamacas con sombrilla, un mojito bien cargado y una mañana toda para mí tirada en la playa.
No es mal regalo eh?
Titiritiritiri


18.11.18

Con el aura aturdida



No sé si te reconocería en otro tiempo en otra vida en otro mundo. Con otro empaque no se me ocurre más que el alma asome por el brillo de los ojos. En ese caso estoy perdida. No te reconoceré. Quizás el aura que te envuelve con el aura que me envuelve sí. Y entonces nos miremos y nos quedemos un instante estremecidos y tú cruces confuso el semáforo ya en ámbar y yo tome turbada el taxi que ya paró.

10.11.18

El


El es pecial, pontáneo, trambótico.
El sabe latín y Lotodo.
Su vida es fanta, poe y corte sía.
Todo un i verso.



27.10.18

Escucho las carcajadas de Cupido desde aquí


14.10.18

Leslie


Pensé que venía el huracán y escribí una carta de despedida. “Recuérdenme como la que al fin voló".



6.10.18

Al final desayuné pollo


Hoy me desperté a las cuatro de la mañana porque me rugían las tripas. Fui a la nevera pero estaba completamente vacía así que calmé a mi alien con un vaso de agua del grifo. Miré los whatsapp pendientes, me duché, me vestí, me pinté las rayas, cogí el bolso con la lanza y me fui a buscar ciervos que es lo que me apetecía de desayuno.



30.9.18

Testamento


A ti te dejo mi escasa soberbia para que aprendas a hacer con ella barquitos de papel y los envíes con mis cenizas a la deriva muy lejos. A ti, mi puñado de locura con tirubazones que a veces viene tan bien para lidiar con el disparate de los cuerdos. Y a ti, mi empatía que luce tan bonita en el pelo cuando se enciende como un farol.
El sosiego recién adquirido me lo llevo, no sea que me haga falta allá en el infierno.