17.7.22

Ventolera


juega Viento a quitarle las flores del vestido y brama alisio alisio alisio

vuela Falda ruborizada y susurra si tú supieras, huracán








28.6.22

Cosas de madres

El día que decidió contármelo le pregunté: "¿Y cómo sabes que te gustan los hombres si no has estado con ninguna mujer?". Me contestó: "¿Y tú cómo sabes que te gustan los hombres si no has estado con ninguna mujer?"

Touche


Ama hijo mío, que qué gran suerte a quien ames con ese inmenso corazón ❤



8.5.22

Rotondamente

Ni fotógrafa, ni ilustradora, ni diseñadora, ni poeta, ni escritora. Pizpita, me dice mi madre (pispita). Mujer del Renacimiento, me dice mi hijo, ole. Ya se fumó un porro, me dicen otros cuantos.

Te podría decir que me llamo Elena (que me encanta). Que trabajo como controladora aérea porque no tengo miopía. Pelo corto al uno rubio platino, 1,72, ectomorfa, ya que invento. Y una vez catalogada, me darías la mano o dos besos. Sí, Elena, la del Audi TT descapotable.

Ah y ¿el alma?. Desgreñadamente desubicada.

Te beso con ella




24.4.22

Buenos días

Abro los ojos y como una autómata somnolienta acudo a la cita del café que ya espera en la mesa, oh los hados. Inicio el ritual de dar vueltas a la cucharilla y un mecanismo -sapristi- abre la caja de Pandora: terminar los informes, vídeoconferencia, recoger encargo, visita al fisio, envolver los regalos, subir al aeropuerto, trámite bancario, hacer la tarta, comprar aguacates, en un milisegundo. Ssheeeeé. Rewind. aguacates tarta banco aeropuerto regalos fisio encargo vídeoconferencia informes. Revolver Café. Yo lo hago hacia la derecha, lento, él hacia la izquierda, dinámico. clin clin clin. Trinan los pájaros.






10.4.22

De lo feo

 


Ahí está. Como constatación de lo feo y lo horrible. Algunos ni lo ven. Otros lo miran y apartan la mirada. Hay quien incluso ve belleza, tampoco hay que fliparse. Pero.

Ahí también está la flor naciendo


Y esta vida, que no es menos vida por no ser la tuya. Cochinilla la llamamos, ay si lo supieran

Y detrás hay una cama elástica y un niño saltando. Créeme. Construyendo recuerdos.


Y al lado un enjambre de hogares con sus propios dramas y alegrías, que todas las mañanas tienen la suerte de ver el mar, aunque algunos ya ni lo valoren


Pero no solo está el espacio, también está el tiempo. Hay un antes, que es un grupo de amigos celebrando la amistad y la vida. Un durante, nos vemos, cuídense, mi coche está más allá, ya está la loca haciendo fotos. Y un después con el corazón henchido.

Aunque no salga en la foto.






2.4.22

Reir es algo muy serio

Hasta que las mesas de alrededor de la terraza miren con descaro, hasta que el sonido que sale de tu garganta sea apenas un estertor, hasta que las lágrimas fluyan libres y arrasen con el miedo, el estrés, los corsés, hasta que el resto de compañeros de trabajo digan pero ahí qué pasa, hasta que tus cómplices de catarsis digan basta que me duele la tripa. Mirar con los ojos del absurdo y vuelta a empezar.




26.3.22

El barbas

Hablan de guerra. El que me escupe dice que ojalá acabe ya. Ayer mismo le oí decir que soy un peligro y puedo matarlos y que les voy a contagiar el covid. Son las mismas frases que me gritaban los chiquillos que me dieron la última paliza. La mujer que avisó a la policía para sacarme del cajero donde duermo le responde que qué tristeza, que hay que ayudar a toda esa pobre gente.

Otra mañana más cruza el barbas la calle haciendo aspavientos con los brazos.





2.1.22

Las horas felices


El más fuerte del clan la agarra por los pelos y la monta sin ningún preliminar. Huele fatal. No es el peor, éste por lo menos acaba rápido y sigue a sus cosas. Al que odia con todas sus fuerzas es al viejo brujo asqueroso que, frustrado por su impotencia, termina pateándola. Luego están los mansos que la trajinan rápido mirando de reojo al fornido para buscar su consentimiento en forma de indiferencia.

La misión de la hembra de melena roja es recoger bayas recién maduras del bosque cercano a la cueva. Cada día acude allí, anhelante y libre por fin, al lugar de la telaraña bañada por el rocío, donde su macho, el de gruñidos suaves, intensos y reverberantes, furtivamente la espera.