Me gusta cogerme un día libre especial al
año para mí. Con satisfacción y frotándome las manos elijo un lunes. Ah, qué
maravillosa sensación la del domingo tarde-noche. Pobrecitos todos tan
deprimidos. Que vususden, yo voy a hacer zapping y navegar por la red hasta la
madrugada y me voy a ir a la cama cuando me dé la real gana que mañana no
madrugo yuju.
Ya el lunes por la mañana, con la cama
planchada de horas y horas de sueño, me voy
a desayunar con regodeo a una terraza de la calle peatonal más transitada de mi
ciudad. La calle del castillo, que no tiene castillo, lo tuvo, pero nos lo
cargamos y ahora todos los cruceristas se lo pasan pipa buscándolo. Venga
guiris parriba y pabajo con cara de flipados, os quierooo tengo vuestra misma
caraaa; venga trabajadores con maletín
(están trabajando jijijij) que suben y bajan ajetreados. Ah, la vida del pobre.
Hoy es ese día. Me he puesto bella como
una camella y al abrir la puerta ¡no puede ser! ¡está lloviendo! Lamadrequeiadfjoiadja
Odio mi karma. Si yo no soy tan mala.
Bueno, un lunes al año que baso mi alegría en la infelicidad de otros. Tampoco
es pa tanto. Tendré que dar cuenta por digamos sesenta días en el juicio final,
que según tengo entendido es a día en el infierno por mala malísima y a día en
el purgatorio por malilla. Dos meses purgando y ya luego toda la eternidad
saltando sobre las nubes. Pues vale.
Ah, qué creéis que no he ido a cumplir mi
ritual de autosatisfaccióndoyporcu?
Con un par y el paraguas.
Precioso verdad? Karmas a mí....