Mascarilla quirúrgica
Mascarilla con carmín de labios (que digo yo que pa qué nos pintamos)
Mi
mente se vuelve pequeña a fuerza de conformarse con poco. Saben lo
que les digo, ¿no? Como que los sueños se adaptan a las
circunstancias para que no termines llorando en una esquina por esa
Toscana imposible. La mía, mi mente, ahora tiene dos versiones
recurrentes. Una, es un campo de amapolas que de vez en cuando me
deja ver y otra, con algunos cambios según la ocasión, es la
siguiente que les voy a contar.
Por
su cielo despejado tan azul; por ese sol suave, psicotrópico, aún
sin fuerzas; por los gorriones que desvergonzados se acercan a piar
ahora que nadie los molesta. Por la ligera brisa que mueve cadenciosa
las cortinas blancas; por el silencio de un domingo más domingo que
nunca. Hace un día precioso hoy porque estás aquí. Aquí, que
también es ahí y es allí y más allá y aquí, que es también mi corazón.