14.3.09

Mi desconocido favorito

Caminar es sano, sano para el cuerpo y para la mente, no cabe duda. Te permite enriquecer la agenda de conocidos anónimos que día a día confirman que todo va como debe de ir y todo está como debe de estar, rutina le dicen.

En la T encuentro a los taxistas que, bien tempranito todos los días, envueltos en olor a tortilla recién hecha de la tasca de enfrente, hacen cola en su parada discutiendo sobre algo que les apasiona. Buenaaas


En la I de incondicional está el chófer oficial uniformado que lee la prensa del día sentado al volante, esperando ante el portal de a saber qué alto cargo, para quizá contarle luego en el camino las buenas nuevas, que para dar las otras no le llega el sueldo. Buenos días tenga usted

Con la A de alegría se agitan ya con las pilas cargadas los niños de la parada del micro escolar, esos que tienen un dispositivo escondido en la puerta de entrada que activa las ondas alfa de los mocosos camino del cole. Buen díaaa!


Ups, se me ha colado en esta agenda el compañero que me adelanta camino del trabajo con la vista perdida y que no me ve…

Bajo la c de confianza en la vida tengo al kiosquero que coloca las revistas de arriba a abajo a ver si dan más resultado que de abajo a arriba, mientras espera a que llegue su cortadito. Buenos días

Me conmueve la J del joven disminuido ajeno a la J de JASP, que lleva con mucha concentración el cortado recién salido de la máquina del bar a su confidente kiosquero. Buenos días!


En la V de variados anónimos está la camarera del bar, oscuro y tibio marchando, a la que no puedo coger cariño de a una y lo reparto entre todas las que va poniendo en mi agenda la ETT de turno. Buen día!

Y luego está la E de él. Sentadito desbaratado entre capas y capas de ropa en el chaflán de un portal con los ojos colorados, no sé si porque aún no ha despejado los sueños, o porque ya empezó de mañanita a olvidar a fuerza de tetra brick. De vez en cuando le pongo alguna moneda en el cuenco de plástico, pero sé que cuando me ve de frente ante el paso de peatones no es eso lo que ansía.
Me mira muy fijamente con sus ojillos de par en par. Sin pestañear, casi, con esos ojillos suyos. Como queriendo comprobar que hoy también lo voy a ver. Y espera a que cruce sin quitar la vista de mis ojos. Buscándolos. Hasta que nos miramos fijamente un momento eterno. Muy buenos días!
Noto que se siente algo mejor por mi mirada. Siento que me toca el corazón con la suya.

Si repasas la agenda sin nombres, fíjate que en la H es donde se guardan todos los conocidos anónimos que van pasando por nuestras vidas dejando huella, para bien o para mal. Igual ésto lo cuento otro día.

4 comentarios:

  1. Y la Q de "¿que tal?" de esa madrugadora marabunta de perdedores de masa, que sin cruzar otra palabra porque el resuello no les deja, parecen conocerse casi íntimamante. Sólo se salen de esa callada comunicación los que con un "¿tiene tiempo, señor"? desean ayudarte a seguir el camino de la salvación eterna. "No, gracias", porque ¡cuánta masa se pierde en ese caminar!.

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  2. aysssssss!!!!! Como sabes tocar la fibra...que potitoooooooooo. Desde luego lo tuyo es hacernos llorar eh? Que los pañuelos de papel están muy carooooosssss!!!

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  3. eres un personaje que la mayoria tenemos dentro,tus cosas cotidianas se me parecen tanto¡¡ ya te quiero mucho un abrazo

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